martes, 1 de diciembre de 2009

El papel de las GEISHAS



Debido a sus apariciones en películas y libros, el papel de las geishas se ha mitificado y ha modificado su concepto original.

Es a partir del año 1750 cuando surgen las geishas. Al principio, estas personas fueron conocidas como “profesionales del entretenimiento”, se las contrataba para amenizar las veladas y reuniones. Es curioso destacar que, en un primer momento, las geishas eran hombres y ya luego empezaron a ocupar estos puestos el sexo femenino. Aunque hoy día el concepto de geisha uno lo relaciona con un modo de prostitución, tema del cual hablaré más tarde, hay que saber que mientras que las geishas mostraban al público sus habilidades con instrumentos musicales, bailaban, narraban historias y servían el té, eran las cortesanas las que ofrecían servicios sexuales a cambio de dinero.

Originariamente, existían dos clases de geishas según el lugar en el que trabajaban: las machi (geishas de ciudad que actuaban en fiestas alejadas de los suburbios) y las kuruwa (ofrecían sus servicios en los conocidos barrios de placer). Con el paso del tiempo, las cortesanas de la ciudad caen en desgracia y hay una fuerte demanda de geishas.

A raíz de este acontecimiento, fue cuando el servicio de las geishas afloró y se empezaron a reclutar a niñas desde muy temprana edad. Algunas de ellas eran vendidas por sus familias a las casas de geishas y otras, las menos, se apuntaban voluntariamente.

Una vez introducidas en el mundo de las geishas, las niñas comenzaban como criadas o asistentes de las geishas más experimentadas y, transcurrido un periodo de unos dos o tres años, ya se convertían en aprendices de geisha (llamadas maiko). Durante su entrenamiento, practicaban en las okiya, las típicas residencias para las geishas. Era entonces cuando se les inculcaba conocimientos de arte, cultura y música, así como buenas maneras y protocolo. Además, debían aprender a tocar los instrumentos tradicionales musicales, tales como el taiko, el shamisen y el shakuhachi. También asistían a clases de canto, baile, literatura y arreglos florales(ikebana).

Con el paso del tiempo, el número de geishas en Japón ha ido disminuyendo a pasos agigantados. Si en los años 20 había más de 85.000, hoy sólo existen unas mil en todo el país. Esto se ha debido, principalmente, a la pérdida de las tradiciones, a una vida más independentista y a una época de grandes crisis económicas.

Retomando el comentario del principio respecto a la confusión entre el trabajo de las geishas y la prostitución, puedo decir que aún hoy día, existen muchas personas que creen que una geisha es una prostituta. Esto se debe, sobre todo, a que las chicas de compañía japonesas se han promocionado como geishas ante los turistas. Desde que surgieran las geishas, éstas debían mantenerse solteras o, si se casaban, abandonar su oficio. No obstante, era frecuente que las geishas ni se casaran ni tuvieran hijos. Como norma general, las geishas tenían un danna, un cliente fijo que era su protector, un hombre adinerado, casado o no, que solicitaba frecuentemente sus servicios y la colmaba de atenciones y regalos. No podían ir más allá de un estricto compromiso económico pero, en algunas ocasiones, una geisha y su danna se enamoraban. Era entonces cuando, si se deseaba hacer pública la relación, el danna tenía que entregar en la residencia de la geisha una generosa cantidad de dinero para “comprar” a su pareja. Pero jamás estuvo, ni está, bien visto por la sociedad nipona.

Si nos fijamos en la apariencia de las geishas, éstas destacan por su maquillaje, su peinado y su vestimenta, aspectos muy cuidados hasta el último detalle.

En cuanto al maquillaje, puede que sea el elemento más reconocible y destacado de una geisha. Se pintan la cara entera de blanco como color de base y, a modo de contraste, para los labios optan por un rojo intenso y los ojos muy negros. Lo primero que hacen es maquillarse, para no ensuciarse la ropa. Se ponen una sustancia por toda la cara que suele ser de aceite o cera, seguida de polvos mezclados con agua que forman una pasta que se aplican con una brocha de bambú. Esta mascarilla se aplica tanto en la cara, en el cuello, el escote y las manos (es decir, en todas las zonas que deja al descubierto el kimono), en forma de w o v, acentuando así la zona erótica entre el pelo y la nuca. Para dar aún más brillo a los labios, se los pintan con azúcar cristalizada mezclada con agua.

Si nos paramos a observar el atuendo de una geisha, veremos que es muy elaborado, hermoso y delicado. La prenda por excelencia es el kimono, habiendo variaciones entre las aprendices y las geishas más experimentadas. Las más jóvenes usan kimonos y obis muy llamativos, de vivos colores; las mayores se decantan por kimonos de tonos más serios y elegantes. También es interesante destacar que los kimonos varían según la estación del año en la que estén: en invierno añaden motivos navideños, abrigándose con una especie de bufanda que le cubre el cuello de seda natural; en verano son más livianos y los colores más cálidos. Un aspecto que llama la atención es la longitud de las mangas, siendo algunas tan largas que rozan el suelo, sobre todo para las aprendices. Y el calzado, para el exterior, de una geisha son las sandalias de madera y laca, denominadas zori; para el interior usan los tabi, los calcetines divididos en los dedos.

Ya sólo falta comentar el peinado. La forma de peinarse de las geishas ha ido variando según avanzaba la historia. Antiguamente, el cabello lo llevaban suelto pero, a partir del siglo VII, las mujeres empezaron a recogérselo en un moño, peinado que se extendió y consolidó como el típico de las geishas. Éstas tomaron como referencia los peinados de ese siglo para su trabajo. Éste es el shimada, existiendo 4 tipos diferentes: el de las jóvenes, un moño aplastado para las mayores, otro al que se le pone un lazo de color y, por último, está el moño que imita a un melocotón. Y para decorar sus moños, las geishas usan horquillas muy elaboradas. Como último apunte, cabe decir que este tipo de peinados tradicionales están en desuso, ya que las geishas del siglo XXI optan por las pelucas a medida, elaboradas por artesanos de gran prestigio en el mundo artístico.


5 comentarios:

  1. Habla Raúl

    Como siempre interesantísimo, y yo que tenía la concepción de Geisha como una mujer de alta clase...Hay que ver lo que son las cosas..solamente un comentario, al principio dices que surgieron en el 1750..pero más tarde apuntas en la sección de los peinados "...Antiguamente, el cabello lo llevaban suelto pero, a partir del siglo VII..." Supongo que te referirias al 1750 antes de Cristo pero no sé, solamente como nota informativa para evitar confusiones entre los lectores y veas que si que leo tus entradas =P

    Un afectivo saludo^^

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  2. es que por lo visto los peinados de las geishas los tomaron como referencia de las mujeres de esa época...

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  3. De nuevo Raúl.

    Ajá, entonces ya me encajan las cosas gracias por la aclaración, retiro lo dicho entonces, está genial el artículo Peluchito^^

    Un saludo.

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  4. Siento las posibles confusiones, no obstante, ya lo he aclarado en el texto de la entrada. Muchas gracias por estar tan antento¡¡¡¡

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  5. Habla Rafael Ángel

    Pues me pensaba que las geishas eran señoritas del trabajo más antiguo que hay, pero ya veo que estaba equivokado. Agradecimientos a la chica del blog por haberme aclarado esas dudas.

    Un saludo

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