lunes, 31 de mayo de 2010

Una película casi "desconocida"

Hoy hablo sobre otra película, THE RAMEN GIRL, protagonizada por Brittany Murphy.

La verdad es que nunca la había visto anunciada ni promocionada; la encontré por casualidad y me alegro bastante de haberla descubierto.

Antes de seguir escribiendo, os aviso: esta entrada contiene SPOILERS, porque voy a analizar el film casi paso por paso. Por eso divido el post en dos partes: una en la que sólo me limito a narrar la trama de la película de una forma muy superficial, y otra en la que me pongo a analizar muchísimos aspectos del largometraje.

Pequeña sinopsis: Abby es una joven que se va hasta Tokyo para vivir con su novio, un chico americano muy independiente. Abby no tiene ni idea de las costumbres del país, ni sabe japonés, pero no le importa: ella sólo quiere estar con su novio. Pero éste, por motivos de trabajo, debe marcharse a otra ciudad y es la excusa perfecta para abandonarla en Tokyo. Así es cómo empieza The Ramen Girl: la protagonista se encuentra sola en una gran cuidad de la que no sabe nada.

Mi análisis: Además de observar desde los primeros minutos de la película aspectos típicos de Japón como que las calles se parecen mucho las unas de las otras y las casas tradicionales japonesas, pretendo ir un poco más allá con mis observaciones.

La primera de ellas es que hay muchas escenas en las que está lloviendo, casi siempre, de noche. Es sabido que en Japón suele llover bastante y también cuando menos te lo esperas. Tras unos cuantos planos de interiores, ya se muestran algunos otros (que en la totalidad del largometraje, de una hora y casi tres cuartos, son bastante escasos y esta es una de las críticas que le hago a la película. Ésta no muestra casi nada de Tokyo, claro está que hay que perdonárselo, puesto que la acción se desarrolla primordialmente en un puesto de ramen) de la ciudad y, sobre todo, del famoso puesto de ramen artesanal (que igualito es comerse un plato de ramen preparado expresamente que el que nos venden en las tiendas).

Otro aspecto es que para ir a Japón becada se nos exige a los solicitantes saber inglés, en un nivel intermedio o alto, y no se para qué este requisito. He leído en infinidad de blogs que los japoneses prácticamente no saben hablar inglés y que nos tenemos que comunicar con ellos en japonés o por mímicas. En la película este también se ve. Abby y sus jefes no se entienden, ella siempre va con un diccionario y los japoneses lo único que le entienden a la pobre son las palabras más comunes como hola, adiós, gracias y cosas por el estilo. Y dentro de esta misma categoría se puede meter también el detalle de que cuando Abby conoce al guapísimo de Toshi y empiezan a hablar, ella le pregunta extrañada que cómo es que sabe manejarse con el inglés. Él, con una súper sonrisa y una voz que te hace sentir un cosquilleo en el estómago, le contesta que si sabe hablar inglés es porque estuvo un año viviendo en Estados Unidos. Resulta que los japoneses empiezan a estudiar este idioma con quince años, cuando lo normal es comenzar a los nueve o diez años. Por eso, y porque también su idioma está basado en técnicas más gráficas, les resulta tan complicado a los japoneses aprender inglés (y no sólo ya este idioma, sino cualquier otro).

Sigamos pasito a pasito con la película. Los manike neko son en Japón muy famosos y hay uno prácticamente en todas las tiendas y establecimientos. Al igual que se observa en la película la cantidad de máquinas expendedoras que hay en las calles. En cuanto al manike neko, me refiero a ese lindo gatito, normalmente blanco o dorado, que tiene una pata levantada. Pues bien, el puesto de ramen en el que Abby trabaja no es menos y cuenta con su propio manike neko, el cual está levantando la patita izquierda (lo que significa que invita a la gente a entrar, atrae clientela; si levanta la pata derecha quiere decir que trae fortuna).

Parece que este neko atrae a Abby al puesto de ramen, donde degusta un buen bol del mismo. Y es aquí donde se aprecia un fallo. No sé si es que no se han dado cuenta al rodar del error o es que no tenían ni idea de protocolo en Japón. A ver. Tengo entendido de que en este país es de mala educación dejar los palillos dentro del bol una vez que has terminado de comer. Esto para los japoneses trae mala suerte y, sabiendo que son muy supersticiosos, es mejor colocar los palillos encima del cuenco o fuera, sin que las puntas estén tocando el recipiente. Pues Abby parece no saber esto y nadie le corrige, porque la chica come y siempre mete los palillos dentro.

Otras falta que nuestra pobre protagonista comete son la siguientes: cuando consigue el trabajo de aprendiz de chef de ramen, lo primero que hace es abrazarse a la esposa de su sensei, cosa que deja a la japonesa literalmente bloqueada. En Japón las muestras de cariño no se expresan en público y el que una persona le dé un beso o un abrazo hace que se cohíba. Y es que Abby no para de meter la pata. Entre que su novio la ha dejado, está en un lugar donde ve que no encaja ni sabe comunicarse y llama la atención por ser americana y tener costumbres diferentes a las japonesas. Ejemplos de ellos son que Abby es expresiva y, a veces, algo escandalosa, lo que está mal visto por los orientales. Éstos no suelen llamar la atención ni chillar, hacer ruido o hablar en un tono de voz alto.

Otra falta que comete es que fuma en la calle (está prohibido salvo en las zonas habilitadas para ello y si te ven fuera de ella te pueden hasta multar) y, para colmo, las colillas las tira al suelo. Error: echar cosas al suelo también está prohibido, te pueden multar por ello. Es por este motivo, y por la gran educación de los japoneses, que las calles del país están tan limpias. Ojalá en España se hiciera lo mismo.

Si nos paramos a pensar, casi todas las faltas que comete Abby son por problemas de comunicación y costumbres diferentes. Un hecho gracioso es cuando ella le ruega a su sensei aprender cuando antes a cocinar ramen. El maestro accede a regañadientes tras mucho insistirle ella y le dice que la quiere en el puesto a las cinco de la mañana. Para que lo entienda, pone un cinco con la mano y Abby cree que lo que quiere es chocar los cinco y así lo hace, y encima varias veces. La cara del sensei es un poema XD. Más ejemplos: cuando va a ver al maestro a su casa (vive arriba del puesto de ramen) sube las escaleras con los zapatos puestos y el jefe monta en cólera: Abby no sabe que hay que quitárselos para entrar en la casa, la cual es puramente japonesa, con el matrimonio durmiendo en futones y sin persianas. Ya que comento la casa de los dueños del puesto de ramen, hago lo mismo con la de Abby: parece la de un hikkokomori, desordenada a más no poder y con basura de por medio.

A medida que transcurre la relación entre Abby y su sensei, éste le va enseñando más aspectos relacionados con la elaboración del ramen. Y es entonces cuando se ve que en el plato aparece un naruto (evidentemente no es el personaje de la gran serie XD).

Más cositas que han captado mi atención. Pues creo que dejo entrever que el actor que interpreta a Toshi (Sohee Park) me gusta bastante ^^ y su personaje refleja el sometimiento que los jóvenes trabajadores japoneses sufren. Toshi es un salary man, al igual que la gran mayoría de sus familiares y amigos y antepone su trabajo a su vida: la empresa para la que trabaja le traslada a Shangai por lo que debe marcharse en un par de días. Como ya ha tenido tema con Abby y parecen muy enganchitos los dos, le propone que ella se vaya con él. Pero para Abby sería ya la segunda vez que lo deja todo por amor, por lo que opta por continuar con su aprendizaje sobre el ramen. Pero don´t worry, que al final el súper Toshi va hasta la ciudad natal de su amor donde Abby ha abierto su puesto de ramen, llamado como la peli: The Ramen Girl.

Pues como el post me está saliendo muy largo ¬¬ ya lo termino con tres notas más y listo (aunque tengo que decir que es que sólo me quedaban ya por contar estos tres detalles, que por mí seguía con la peli…).

El primero de ellos es que cuando Abby ya coge algo más de confianza con su sensei y éste se muestra un poco más comprensivo con ella, Abby le regala una mazorca de maíz y su maestro la rechaza porque no la quiere, pero su esposa le dice que es un regalo, por lo que la acepta. Esto puede chocar, ya que parece que si ha aceptado la mazorca es porque su mujer se lo ha ordenado. Lo que en realidad sucede es que a los japoneses, como a todos, les encanta recibir regalos. No obstante, en este país se tiene la creencia de que cuando haces un regalo a otra persona, en cierta medida, le estás entregando también una parte de ti, de tu alma. Puede ser por ello que las cosas de segunda mano están mal vistas en la sociedad nipona.

La segunda nota es sobre la perfección. Perfección en todo lo que los japoneses hacen. Esto se ve claramente en la conversación que Abby mantiene con su conocida Gretchen, una americana que ahora vive en Tokyo dedicándose a ser una “geisha a la americana”. Pues bien, ambas chicas están hablando de sus vidas y demás, cuando Gretchen le comenta que no se complique tanto, que sólo está aprendiendo a cocinar un plato de sopa. Abby le contesta que es algo más que una mera sopa, es un plato fascinante en el que todos los ingredientes están colocados a conciencia (recordemos que el ramen artesanal tiene además de los fideos con caldo, otros componentes como ternera, verdura y huevo), logrando un equilibro prácticamente perfecto.

Llegamos a lo último XD ya. La verdad es que pretendía cerrar esta entrada con un dato más interesante, pero como he ido relatando los detalles cronológicamente según salían en la película, pues el que culmina el interminable post sobre The Ramen Girl es Pochie. Y es que este nombre corresponde el difunto perro de una de las clientas habituales del puesto de ramen. Pero es que debemos saber que es un nombre muy común en Japón para ponerle a una mascota. Hay infinidad de animales con ese nombre en la isla, desde perros, gatos, insectos a pájaros. Un ejemplo de ello es la historieta Pochie de la genial mangaka Miho Obana.

Me parece mentira haber terminado ya XD. Hasta el próximo post^^.



martes, 25 de mayo de 2010

Heidi








Mini post. Hablando con mi madre el otro día, me comentó que había visto a una Heidi de chocolate O_O. Tanto a ella como a mí nos encanta este entrañable personaje que , a pesar de la diferencia de edad, las dos la descubrimos en nuestra infancia.

Además, no hace mucho, le dije que me había enterado de que en el barrio de Akihabara han abierto una cafetería en honor de este personaje. Como las fotos de dicho establecimiento son muy fáciles de ver si las buscamos por la red, solamente os coloco aquí tres fotitos (autoría de mi madre) sobre el mundo de Heidi en chocolate que han creado en una pastelería de Cádiz.


viernes, 21 de mayo de 2010

Art Nail

Creo que ya iba siendo hora de tocar un tema más artístico, más manual y que, aunque a primera vista pueda parecer para gente muy habilidosa, no lo es tanto. Solamente se necesita un poco de tiempo, paciencia y algo de práctica. Os hablo del art nail (o arte para las uñas XD).

El art nail es una original forma de hacerse la manicura, llevando la decoración de las uñas hasta diseños muy llamativos, elegantes o estrafalarios. El art nail es una moda original y que hace que desarrollemos nuestra imaginación: no hay dos diseños iguales. Como inicio, os dejo un vídeo para que veías vosotros mismos en qué consiste este tipo de arte.



Visto lo visto, una puede pensar que se necesitan muchos productos y que puede ser costoso (tanto de tiempo como de dinero), pero no es así necesariamente. Como artículos básicos, tenemos que contar con varios esmaltes de diferentes colores (uno de ellos debe ser transparente), un pincel fino (aunque esto se puede obviar si los esmaltes que compramos son especiales para hacerse dibujitos en las uñas, puesto que en el tapón incluyen ya una brochita muy fina), pequeñas pegatinas especiales y artilugios (miniaturas de frutitas, animales, flores...) para terminar de decorar nuestras uñas. Otra opción son los colgantes y piercings para uñas.

Poniéndome algo histórica, os puedo decir que este tipo de arte nació en Nueva York y muy pronto se importó a los Estados Unidos. Fue desde allí desde donde se extendió a lugares tan dispares como Francia y, sobre todo, Japón. Es aquí ahora donde esta manicura es más practicada que en su lugar de origen. Se puede decir que esto ha sido gracias, en parte, a cantantes pop como las grandes Ayumi Hamasaki y Kumi Koda. Y es que es habitual ver fotografías de ambas divas del pop en las que muestran sus uñas super cuidadas y decoradas, incluso con pendientes, plumas, muñequitos en miniatura y colores eléctricos. Sinceramente, unas verdaderas obras de arte que quedan muy bien para un ratito, pero que yo creo que no deben de ser muy cómodas en el día a día. Vamos, que no me imagino yo a una mujer con las uñas así de decoradas fregando, barriendo y haciendo otras tareas como escribir o peinarse.

Y como suele pasar con estas modas, las jóvenes ven a sus ídolos con estas uñas y las imitan. Por eso es en Japón donde este arte ha calado más en la población, y no sólo son las niñas, sino que muchas mujeres también practican el art nail; eso sí, de un modo menos llamativo. Desde los orígenes del art nail se observa una gran evolución, puesto que al principio sólo se pintaba sobre la uña algún que otro dibujo, mucho más discreto que en la actualidad. Poco a poco, se le fueron añadiendo los colores chillones y objetos en tres dimensiones y/o pegatinas. Algunos se colocaban directamente sobre la uña, pero ahora lo habitual es hacerlo sobre uñas postizas, ya que resulta mucho más cómodo y el art nail dura más. Como podéis comprobar, el art nail se ha convertido en una moda más y , como tal, se ha rentabilizado y explotado hasta más no poder. Como este blog va sobre Japón (aunque mi intención es ampliarlo poco a poco hacia China también ^^), sólo os pondré ejemplos de esto último que he comentado en este país. Resulta que en Japón el art nail es mucho más habitual de lo que lo es para España. Pruebas de ello son que, por poner algunos datos, en el país del Sol Naciente, hay centros dedicados únicamente a esta manicura, se venden máquinas que pintan directamente la suñas, set de pegatinas y otras decoraciones en muchísimas tiendas (incluyendo los supermercados O_O), hay cursos con esteticistas para aprender el art nail, multitud de revistas sobre esta moda, concursos de a ver quién tiene las uñas más originales... En definitiva, como sucede con todo lo que tiene éxito, de la moda del art nail al negocio de este tipo de manicura.